Lo comido por lo servido

Artículo publicado en elsalmoncontracorriente.es

Emisiones “netas” cero: el caballo de Troya de la geoingeniería en el Acuerdo de París

El borrador publicado ayer 5 de diciembre del Acuerdo de Paris, que se negocia estos dias en la capital francesa por los líderes mundiales, contiene una novedad interesante respecto a anteriores versiones. Los borradores presentados hasta mediados de la semana pasada en la parte que define el objetivo de emisiones a largo plazo, siempre hablaban de conseguir emisiones “netas” cero. Ese adjetivo aparentemente inocuo, desparece de esa parte en el nuevo borrador, algo que ha sido celebrado por las organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo el peligro no ha desaparecido pues se mantiene de momento en un apartado anterior del borrador, aquel que marca el objetivo de limitación del aumento de temperatura. Allí se dice que el objetivo de temperatura se conseguirá llevando a cabo “…reducciones drásticas de las emisiones globales [netas] de gases de efecto invernadero”.

El adjetivo aparece entre corchetes, lo que indica que es un asunto claramente polémico, y puede que acabe cayéndose de este apartado también. Pero, ¿que significa “neto” y por qué es un asunto polémico?

“Neto’ basicamente significa que podemos seguir quemando combustibles fósiles porque el CO2 que emitamos lo vamos a captar después y así eliminarlo de la atmósfera, mediante el desarrollo de tecnologías de Captura y Almacenamiento de Carbono (CAC). Lo comido por lo servido. Ya no importará que sigan aumentando las emisiones porque lo que cuenta es el balance “neto” final. Puedo emitir diez, si me comprometo a capturar otros diez. La captura de carbono es una de las dos ramas principales de la geoingeniería o manipulación climática a escala planetaria. La otra la integran toda una plétora de opciones encaminadas al manejo de la radiación solar, es decir, a modularla influencia del sol para así controlar la temperatura [1]. El problema es que estamos hablando de ciencia ficción.

La geoingeniería como escapatoria

La opción teconológica que está cobrando mayor atención para conseguir estas emisiones “netas” es la Bioenergía con Captura y Almacenamiento de Carbono (BECCS, por sus siglas en inglés) [2].

Gran parte de los modelos del propio 5º informe del IPCC se apoyan o en un rápido descenso de emisiones -no parece que vayamos a tener eso, retrasando el pico de emisiones a 2030 o incluso sine die, como veíamos en la anterior entrada, y con la imposibilidad real de alcanzar ritmos de reducción muy acelerados-, o en emisiones negativas -las conseguidas con captura de carbono-. En el Resumen para Responsables de Políticas del último informe del grupo 3, leemos:

Los escenarios de mitigación en los que se alcanzan alrededor de 450 ppm de CO2eq en 2100 normalmente conllevan sobrepasos temporales de las concentraciones atmosféricas, al igual que ocurre con muchos escenarios en los que se alcanzan aproximadamente entre 500 ppm y 550 ppm de CO2eq en 2100. En función del nivel del sobrepaso, en los escenarios en que este ocurre generalmente hay una dependencia de la disponibilidad y el despliegue generalizado de bioenergía con CAC (BECCS) y de forestación en la segunda mitad del siglo. La disponibilidad y la escala de estas y otras tecnologías y métodos de remoción de dióxido de carbono son inciertas y estos métodos y tecnologías están, en diversos grados, asociados con desafíos y riesgos(nivel de confianza alto) (véase la sección RRP.4.2).18 La remoción de dióxido de carbono también es dominante en muchos escenarios en los que no se sobrepasan los niveles de concentración para compensar las emisiones residuales procedentes de sectores donde la mitigación es más onerosa. Existe incertidumbre sobre el potencial de despliegue a gran escala de la BECCS, la forestación a gran escala y otras tecnologías y métodos de remoción de dióxido de carbono.

Es decir, el propio IPCC, aunque apoya gran parte de sus escenarios en el desarrollo de dichas tecnologías, reconoce que estas no son, a día de hoy, una realidad con la que podamos contar.


Estamos fiando el futuro climático a una ilusión tecnológica

Estamos por tanto fiando el futuro climático a una ilusión tecnológica que no podrá realizarse. Por un lado, las tecnologías de CAC no están disponibles ni parece que vayan a estarlo, por limitaciones teconológicas y económicas[3], [4] . Los proyectos piloto de captura de CO2 parecen estar claramente haciendo aguas y además existe un potencial conflicto de competencia por los espacios válidos para el almacenamiento[5], lo que podría añadir una nueva limitación a su desarrollo[6]. Por otro lado existen claras limitaciones ecologicas a BECCS (disponiblidad de tierras, agua, aumento de las emisiones de oxido nitroso, etc). Es decir, no es una via de ’solución’ real, sino más bien una distracción de geoingeniería para seguir como estamos.

La geoingeniería se presenta así como la única forma plausible de afrontar la ineludible y ya acuciante realidad climática sin que haya que tocar el núcleo del sistema, y el adjetivo “netas” es el caballo de troya de estas tecnologías en el Acuerdo de París.

Los combustibles fósiles, como el cerdo

Al calor de BECCS ya hay empresas como Shell abogando por el desarrollo de un marco legal y pidiendo un programa de incentivos públicos para invertir en esta tecnología. Nuevamente tenemos a las multinacionales que han creado el problema arrogándose el papel de mesías que nos salvará, y aún debemos pagarles por ello. Doble beneficio: primero, planteamos una maniobra distractoria sobre la mesa que nos permitirá seguir emitiendo y ganando dinero y al mismo tiempo, sacamos también tajada esa pretendida solución. Pero es que en una vuelta de tuerca más, parte de este CO2 capturado se utilizará, inyectándolo en antiguos pozos petrolíferos, en procesos de recuperación mejorada de petróleo (EOR, por sus siglas en inglés), es decir, servirá paradójicamente para “rebañar” los pozos y arañarles unos cuantos barriles más. En resumidas cuentas, un negocio redondo. Esto es como el cerdo, no se desperdicia nada, todo se aprovecha.

Hay países que están abogando públicamente por el desarrollo de las tecnologías de CAC. No son evidentemente países empobrecidos del Sur Global. Sino países como el Reino Unido, que de forma paralela a su apuesta absoluta por el fracking, recientemente ha reconocido que no cumplirá con sus objetivos de renovables. Se trata de elegir un camino energético en detrimento de otro. Y si no vamos a ir por el camino de las renovables -el gobierno británico al igual que el español también ha recortado las primas- , ¿como reduciremos las emisiones? Apostando por la CAC. Da igual que no exista, mientras nos de cobertura “oficial” para seguir esnifando petróleo como si no hubiera mañana. Somos claramente adictos a los fósiles. Sin embargo la realidad es tozuda y a Cameron también se le vienen abajo su planes faraónicos de CAC. Otro caso paradigmático es el de Arabia Saudí. Su apuesta por la CAC hacen entendibles las inaceptables propuestas que ha llevado a Paris: retrasar hasta 2040 su apuesta por las renovables [7].

En general los países ricos pretenden arreglar el problema haciendo lo mismo. Algunos países apostando por el gas, con la excusa de emite menos CO2, otros con la misma política masiva de biocombustibles de siempre, y otros directamente intentando lavarle la carbón al carbón, que gracias a parches tecnológicos re-etiquetamos como combustible “limpio”. La fiesta de los combustibles fósiles puede pues continuar. Y las emisiones “netas” cero, serán nuestra coartada.

Se nos hurta información sobre el camino elegido

El acuerdo de Paris no plasma tecnologías concretas, ni rutas muy aterrizadas o explícitas para llegar a los objetivos. Por ejemplo y como ya señalamos en la primera entrada de esta serie, no se hace un llamamiento específico a dejar los combustibles fósiles bajo tierra ni a eliminar los subsidios a estas fuentes de energía causantes del problema climático. Sin embargo conceptos sumamente sutiles como el de las emisiones “netas” cero, iluminan el camino realmente elegido, pero de forma lo suficientemente velada para ocultárselo al gran público, escamoteándole un debate que le pertenece, relativo al mundo que quiere para el mañana. Porque, seamos sinceros, esto es bastante parecido a una sentencia de futuro, y una vez optemos por uno de los dos caminos de la bifurcación, será muy difícil revertir la situación. Con el agravante de que, a medida que el calentamiento se torne más dramático, crecerá la tolerancia social hacia experimentos que hoy nos parecen de ciencia ficción y que rechazamos de plano. Nos referimos a aquellas técnicas encaminadas al manejo de la radiación solar antes mencionadas, entre las que se incluyen el bombeo de partículas de azufe a la atmósfera para imitar el efecto de los volcanes, la siembra masiva de cultivos reflectantes, el blanqueo de nubes, o la ubicación de un gran parasol o de miles de microespejos en el espacio para aumentar la reflectividad de los rayos solares.


La única esperanza es la reacción social y el empoderamiento ciudadano

En ese momento, la decisión de embarcarnos en este peligroso e incierto camino de dudoso retorno no será una decisión sosegada, sino que será una respuesta de pánico. Será como beber agua del mar para aplacar la sed, sabiendo que nos hará daño. En un encaje perfecto de la doctrina del shock, aceptaremos cabizbajos una salida desesperada en la que todos nos pondremos las orejeras para no ver los efectos [8].

La única esperanza es la reacción social y el empoderamiento ciudadano. Sabemos que los cambios sociales se empujan desde abajo. La sociedad parece dar señales de estar despertando, pero aún estamos lejos de alcanzar una masa crítica necesaria que entienda y asuma la crisis ecológica en toda su dimensión, y actúe en consecuencia, en todas las direcciones posibles, para desarticular el núcleo del sistema.

 

Samuel Martín-Sosa Rodriguez.
Ecologistas en Acción

Notas

[1] Para ampliar información sobre geoingeniería consultar Martín-Sosa, S. “Geoingeniería: el espejismo del paracaídas mágico” Papeles, 131, 2015.

[2] Esta hipotética tecnología (no demostrada) consiste en plantar árboles y cultivos energéticos para luego quemarlos en centrales térmicas atrapando el CO2 antes de que escape a la atmósfera, de modo que obtendríamos energía que no generaría nuevas emisiones, al estar quemando biomasa que previamente habrá captado CO2.

[3] S. Ribeiro, “Cambio climático:armando la trampa” Alainet, 1 de junio de 2015, disponible en http://www.alainet.org/es/articulo/170005 Acceso el 16 de septiembre de 2015.

[4] Una vez capturado el CO2 debe ser trasportado e inyectado en formaciones geológicas para su almacenamiento. Es un proceso químico energéticamente costoso, y el trasporte y el almacenamiento no está en absoluto exento de riesgos.

[5] Diferentes países estan desarrollando Atlas de emplazamientos útiles para el almacenamiento.

[6] Report prepared by mclaren environmental for the European Climate Foundation “ The likely implications for climate change from development and deployment of Underground Coal Gasification technologies” Diciembre de 2012

[7] Su posición es consistente con la lamentable actuación que el país petrolero está desempeñando en las negociaciones de estos días, atacando la base científica para ir a un objetivo de 1,5 ºC, torpedeando los esfuerzos que abogan por una revisión de los compromisos nacionales en 2018 o antes, y bloqueando la inclusión de elementos básicos referentes a los derechos humanos en el acuerdo de París.

[8] N. Klein, “This changes everything. Capitalism versus the Climate”, Simon and Schuster 2014.

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