¿Seguro que es seguro?

Artículo publicado en elsalmoncontracorriente.es

Objetivo insuficiente: los 2 ºC y las contribuciones de cada país

El borrador del texto de París, que está siendo negociado estos días, consta de dos partes. Una de ellas es el Acuerdo de París, que debe entrar en vigor a partir de 2020 y marcar la senda que la comunidad internacional quiere seguir a futuro en materia climática (objetivo a largo plazo, mitigación de emisiones, adaptación, compensación por daños y pérdidas, financiación, transferencia tecnológica,…). Un acuerdo que a diferencia del de Kioto afecte a todos los países y que varios líderes mundiales identificaron en la sesión inaugural de la cumbre como el punto de partida de un nuevo camino, haciendo referencia al carácter permanente de este acuerdo, que no se restringe a un período de años. A dia de hoy la fuerza legal que debe adquirir el acuerdo está sin definir, y no está claro que vaya a ser de obligado cumplimiento, al modo de un protocolo que deba ser traspuesto a la normativa nacional de los países firmantes. En cualquier caso, si nos retrotraemos a Kioto, aquello era un protocolo del que te podías borrar o el cual podías incumplir comprando derechos de emisión a precio de saldo para evitar las sanciones, lo que evidencia la fragilidad de estos acuerdos internacionales. La segunda parte del texto será la Decisión al uso que emana de cada conferencia de las Partes (COP), donde se aterrizan más en detalle algunos aspectos de los elementos del acuerdo, pero cuya fuerza legal es aún menor.

La estrategia de esta cumbre, siguiendo lo acordado en la COP17 de Durban (2011), se basa en las contribuciones en materia de mitigación y adaptación ofertadas por cada país, en lugar de buscar una legislación global impuesta de arriba a abajo, que permitiría una distribución equitativa atendiendo a la deuda de carbono que los paises emisores han contraído con los países empobrecidos. Así, a día de hoy lo que tenemos sobre la mesa son meras declaraciones de intenciones de la mayoría de los países (181 países de 195 que son parte de la Convención de cambio climático, que cubren el 90% de las emisiones mundiales) sobre como y en cuanto piensan contribuir a la solución del problema. En relación al recorte de emisiones, aun siendo meras declaraciones no llegan, sumadas todas juntas, para mantenernos por debajo de un aumento de 2 ºC de temperatura a final de siglo con respecto a la era pre-industrial. Diferentes estudios han evaluado el alcance de las promesas presentadas por los países y el resultado es un aumento de temperatura a final de siglo que se sitúa entre los 2,7 y los 3,7 ºC. La sociedad civil también ha hecho su propio análisis y resalta el hecho de que además de muy insuficientes las contribuciones de los distintos países no son en absoluto equitativas. Es inaceptable que no se haga un reparto del presupuesto de carbono restante en base a responsabilidades históricas. En cualquier caso, de no cumplirse estas promesas hechas por los países y de seguir por tanto con un escenario tendencial de “bussiness as usual”, ciertamente el aumento de temperatura hacia 2100 alcanzaría cotas aún mayores, cercanas a 4-5 ºC, aunque varios autores hacen pronósticos incluso superiores de 6º o más grados de aumento [1].

El Artículo 2 del borrador del Acuerdo de París marca el Objetivo del mismo. Aunque su redacción está aún llena de texto entre corchetes (que identifica al texto que aún no está consensuado), el punto del artículo relativo al objetivo de temperatura dice:

Mantener el incremento de la temperatura media global [por debajo de 2 °C][por debajo de 1.5 °C][muy por debajo de 2 °C][por debajo de 2 °C o de 1.5 °C] [por debajo de 1.5 °C o de 2 °C][tan por debajo de 2 °C como sea posible] en relación a los niveles pre-industriales…..


Un aumento de la media global de 2 grados implica aumentos muy superiores en algunas regiones del planeta

Como vemos, todo aún muy abierto con un variado elenco de opciones que oscilan entre las cifras de 1,5 ºC y 2ºC. Hasta ahora 2ºC es el compromiso internacional existente, pergeñado en Copenhague (2009) y acordado en Cancún (2010). La cifra de 2 ºC es la referencia utilizada por el propio Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) en sus predicciones, y es considerada como un umbral de “seguridad” que, de ser rebasado, desencadenaría consecuencias muy graves y peligrosas.

Pero, si ese umbral es “seguro”, ¿porque se habla de 1,5ºC? En realidad un objetivo de aumento de la temperatura media global de 2 grados implica aumentos muy superiores en algunas regiones del planeta. Varios subsistemas del sistema climático estan en riesgo de superar los llamados “tipping points”, puntos a partir de los cuales cualquier pequeño cambio en el sistema puede producir desajustes incontrolados con consecuencias totalmente imprevisibles y posiblemente irreversibles. A mayor temperatura, mayor riesgo de cruzar esos umbrales. Entre ellos se encuentran la pérdida de permafrost, la fusión de Groenlandia y el Ártico, la alteración de los monzones, la alteración de la corriente del golfo….este tipo de consideraciones sistémicas deberían conducir a un enfoque precautorio aún mayor si cabe.

Según el IPCC para lograr el objetivo de los 2ºC las emisiones tendrían que reducirse entre un 40% y un 70% para 2050, y alcanzar el 100% a finales de siglo. Si el objetivo es limitar la temperatura a 1,5ºC el nivel de reducción de emisiones para 2050 debería ser entre el 70% y el 95%, según el informe del IPCC.

Escenario IPCC
Concentración de GEI
Incremento probable de temperatura
Reducción de emisiones en 2050*
Reducción de emisiones en 2010*
RPC2.6
450 (430-480)
2ºC
41%-72%
78%-118%
No existe
350
1,5ºC
70%-95%
110%-120%
Fuente: https://cop21ecologistasenaccion.wordpress.com/2015/11/04/siempre-nos-quedara-paris/

Un objetivo global más estricto como el mencionado de 1,5ºC, que reduciría muy probablemente la amenaza de los mencionados “tipping points”, supondrían estabilizar la concentración de GEI en 350 ppm a finales de siglo (en 2015 superaremos las 400 ppm). Esos escenarios, que no se detallan en los informes del IPCC, son sin embargo los deseables. El objetivo de 1,5 ºC daría además un mayor margen de seguridad particularmente a los países empobrecidos y a los pequeños estados insulares, que ven como el aumento inexorable del nivel del mar les condenará a mayores conflictos en la disponiblidad de agua y alimentos, migraciones, eventos meteorológicos extremos, y en algunos casos directamente a la desaparición.Volor

Varios países, principalmente del grupo de los países empobrecidos, abogan en la negociación de París por este objetivo más estricto. En un alarde de bravuconería el propio presidente francés, François Hollande, llegó a coquetear, el día en que arrancó la cumbre, con la idea de fijar el 1,5ºC como objetivo. Teniendo en cuenta lo expuesto, parece claro que una negociación seria y coherente con el principio de precaución debería conducir a acordar el objetivo de 1,5ºC como n uevo umbral de “seguridad”. Sin embargo es muy improbable que se adopte un objetivo diferente al de 2ºC, más conservador y que goza de mayor aceptación. Ayer, en el segundo día de la Cumbre, la propuesta del Grupo de Vulnerabilidad Climática (que agrupa a los países vulnerables, desde pequeños estados isleños como Tuvalu a países africanos como Etiopía) de optar por el objetivo de 1,5 ºC en la decisión de la COP, fue torpedeada por países como China y Arabia Saudita.

En cualquier caso, vistas las contribuciones nacionales de reducción prometidas y su limitado alcance, ¿de que serviría?

 

Samuel Martín-Sosa Rodriguez.
Ecologistas en Acción

Notas

[1] Ver D. Tanuro. “La COP21: Una cumbre transitoria de mentiras, negocios y crímenes climáticos” Viento Sur, 142, octubre de 2015

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