Desprotegidos y a ciegas ante el ‘fracking’

Artículo publicado en eldiario.es

• Aunque sabemos que se están usando sustancias, no sabemos ni cuáles son, ni si son de elevada peligrosidad, ni tampoco sus efectos
Incluso en la fase de exploración ya se hace necesario fracturar la roca inyectando el cóctel químico que permite acceder al gas o al petróleo

Me gustaría hacer unas preguntas sencillas a los defensores del fracking y sobre todo a aquellos que ponen a Europa como ejemplo de buena regulación, intentando distanciarse de la experiencia estadounidense como diciendo “a diferencia de allí, en Europa la seguridad viene avalada por las buenas prácticas y el control”. Pues bien, podrían ustedes decirme:

¿Que sustancias químicas se están inyectando en el subsuelo europeo a día de hoy en el empleo de esta técnica?

Y ¿podrían también decirme que efectos están teniendo y tendrán sobre el medio ambiente?

Si saben la respuesta hagan el favor de comunicárselo también de paso a la Agencia Europea de Químicos (ECHA), que es la autoridad en la materia en Europa, y no lo sabe. Es cuanto menos chocante que al tiempo que la UE dispone de una de las legislaciones más avanzadas del mundo en materia de sustancias químicas, las autoridades no sepan sin embargo decir a ciencia cierta, que sustancias están siendo hoy usada en la UE para agresiva técnica.

Ciertamente la búsqueda de hidrocarburos no convencionales en Europa aún está en una fase de investigación, pero conviene recordar que incluso en esta fase ya se hace necesario fracturar la roca inyectando el cóctel químico que permite acceder al gas o al petróleo. Mientras se acerca la fecha para que se abra el primer pozo en España en 2015 por parte de BNK petroleum, persisten numerosos interrogantes como los expuestos que carecen de respuesta.

Bueno, en realidad algo sí que sabemos. En lo que probablemente fue un desliz, la compañía Cuadrilla Resources, con varios proyectos en Reino Unido, donde ya ha fracturado un pozo, y que dispone también de licencias en Polonia, reconoció a la prensa que utiliza poliacrilamida. Esta se forma a partir de la acrilamida, que está en una “lista especial” de sustancias candidatas para estudiar su posible eliminación del mercado debido a su elevada peligrosidad- bien por ser carcinogénicas, mutagénicas, tóxicas para la reproducción, producir sensibilidad química…

La implementación de REACH va bastante lenta y es preocupante que mientras tanto se estén usando en Europa miles de sustancias químicas que esperan su turno hasta que sus efectos sobre el medio ambiente sean evaluados. Pero que reconocidas auténticas bombas químicas se sigan usando y no haya control sobre ello es, sencillamente, aberrante.

Si miramos además las sustancias que se han usado en otros países con años de trayectoria con la fractura hidraúlica, como EEUU o Australia, encontramos perlas como el nonifenol etoxilado (disruptor endocrino, persistente y bioacumulable), formamida (teratógeno), naftaleno (cancerígeno),…Características que les harían candidatos a la “lista especial” en Europa. En 2011 un estudio científico identificó una lista exhaustiva de cientos de sustancias usadas en el fracking. Se comprobó que más del 75% presentaba efectos sobre la piel, ylos ojos, entre el 40-50% afectaba a los sistemas nervioso, inmune y cardiovascular, el 37% afectaban al sistema endocrin, y el 25% eran cancerígenos o mutagénicos.

Solución temporal

La ECHA reconoce abiertamente que no es posible caracterizar el riesgo de las sustancias usadas para la fractura hidráulica porque aun no están disponibles “escenarios de exposición” adecuados para este proceso. Es más, la agencia reconoce que el registro europeo de sustancias químicas solo será capaz de categorizar estas sustancias a partir de 2016 y toda vez que la ECHA haya llevado a cabo una consulta pública sobre este asunto. La Comisión europea, que hace unos años reconoció que el uso de la controvertida técnica en Europa podría ser ilegal, actualmente participa en reuniones de la OCDE para intentar desarrollar esos escenarios de exposición genéricos para sustancias típicas del fracking. Mientras tanto, su ausencia es un hecho bastante grave, porque sin estos escenarios no se puede evaluar el riesgo que una sustancia implica para la salud humana y el medio ambiente.

La conclusión es aterradora: Aunque sabemos que se están usando sustancias, no sabemos ni cuales son, ni si son de elevada peligrosidad, ni tampoco conocemos sus efectos sobre el medio ambiente y la salud. Estos hechos deberían bastar para detener el fracking en la UE hoy.

La Comisión, probablemente consciente del problemón que tiene entre manos, ha solicitado a la ECHA que estudie si es posible dar con alguna solución temporal antes de 2016, para aquellas sustancias que ya hayan sido registradas y estén ya en uso. La intención es buena pero la contundencia deja bastante que desear. Los ciudadanos no podemos quedarnos de brazos cruzados. Debemos exigir a las autoridades comunitarias que nos protejan de las sustancias químicas. Queremos saber. Y tiene que ser ya, porque ya se está fracturando el subsuelo europeo. Y eso que hoy ocurre en otros países de la UE, pasado mañana ocurrirá en nuestro país.


Samuel Martín-Sosa Rodriguez
Ecologistas en acción
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